28 marzo 2011
Despertar cada amanecer, recordando ese que duro horas, apenas dos horas de sueño simulando ser mil, descanso placido. Despertar y ver a quién quizá el amor de tu vida creído una utopía.
Quién dice que sienta él lo mismo, quién pudiera poner las manos en el fuego y creer sus palabras. Quién podrá explicarle el vacío de estos días. Quién apostaría que sus sueños no eran los míos, que la paz que bañaba nuestras almas se moriría de frío.
Parece que tu corazón o razón no entienden de ilusión, diles de mi parte que te cuiden, que me aparto, recogeré mi alma en pedazos y lo siento adiós, mi corazón viene conmigo. Diles de mi parte que son cobardes que van por ahí de valientes y mientras tanto, yo te extraño, te pienso, me alejo y me marcho.
Las maletas en la mente, me he tomado el atrevimiento de hacer míos los recuerdos, la ternura de tus labios, la sonrisa implacable, la mirada penetrante. Los mates, los abrazos, las risas, las siestas, los números, el 365, 456 quién sabe, dimos paso al creer. Anoche desperté en medio de la oscuridad y adormecida confesé: Por mucho que yo camine, nunca lo alcanzaré. Fue entonces cuando Galeano contestó: ¿Para qué sirva la utopía? Para eso sirve, para caminar.
Gire noventa grados y me dormí sin la certeza de volverte a tener.
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Amiga hermosas palabras, todos necesitamos tener una utopía en nuestras vidas, es lo q muchas veces nos hace seguir adelante y esta bueno, y de no ser así nos llevan al camino contrario en donde somos concientes que no fue mas q una ilusion, un sueño..
Te extraño, beso!